El emprendimiento femenino en sectores históricamente dominados por hombres enfrenta barreras estructurales, culturales y administrativas que aún limitan su desarrollo. Así lo evidencia el “Estudio Comparativo de Programas Estatales de Fomento al Emprendimiento Femenino en Empresas Masculinizadas”, investigado y presentado este lunes 09 de marzo por Carla Rojas, Coordinadora de Inclusión y Género del Observatorio de Gestión de Personas FEN UCHILE.
La investigación analiza el programa estatal Capital Pioneras, iniciativa creada para apoyar a mujeres que emprenden en industrias tradicionalmente masculinizadas, y propone mejoras para fortalecer las políticas públicas orientadas a reducir brechas de género en el ecosistema productivo.
Un programa para impulsar a mujeres
El estudio examina el origen, diseño e implementación del programa Capital Pioneras, instrumento impulsado por Sercotec que busca fomentar la formalización y crecimiento de negocios liderados por mujeres en rubros donde históricamente han tenido menor presencia. La iniciativa entrega financiamiento no reembolsable de hasta $3.500.000 junto con asistencia técnica para fortalecer la gestión de los emprendimientos.
El programa surge como respuesta a brechas persistentes en el ecosistema emprendedor. Si bien las mujeres participan activamente en el microemprendimiento, lo hacen con mayor frecuencia en sectores menos productivos y con altos niveles de informalidad. En contraste, los rubros más rentables y con mayor potencial de crecimiento siguen concentrando una mayor presencia masculina.
Frente a este escenario, Capital Pioneras busca promover la incorporación de mujeres en áreas productivas tradicionalmente masculinizadas, combinando financiamiento, capacitación y acompañamiento técnico. El estudio destaca que esta estrategia permite abordar las brechas desde una perspectiva más integral, incorporando explícitamente el enfoque de género en el diseño del programa.
Uno de los hallazgos relevantes del estudio se relaciona con las motivaciones de las mujeres que participan en este tipo de programas. Muchas de ellas ven el emprendimiento como una alternativa para compatibilizar el trabajo con las responsabilidades familiares y de cuidado.
La investigación evidencia que emprender suele implicar jornadas laborales extensas y difusas, donde los límites entre el trabajo y la vida personal se vuelven poco claros. En ese contexto, el acceso a redes de apoyo y a políticas de cuidado aparece como un factor clave para el desarrollo y sostenibilidad de los negocios liderados por mujeres.
Panel de discusión: el rol de las políticas públicas y la sociedad
Tras la presentación del estudio, un panel de especialistas reflexionó sobre los desafíos que enfrenta el país para avanzar en la igualdad de género en el ámbito productivo.
Carla Rojas, Coordinadora de Género e Inclusión del Observatorio de Gestión de Personas de la FEN, destacó que el sistema de cuidados sigue siendo uno de los principales desafíos para el desarrollo económico de las mujeres: “Muchas mujeres emprenden como una forma de conciliar responsabilidades familiares, pero cuando esos emprendimientos crecen necesitan una red de cuidado que hoy todavía no está cubierta por el Estado”.
En el caso de Albania Quevedo, Especialista en Empoderamiento Económico de ONU Mujeres en Chile, subrayó que “la plena incorporación de las mujeres al ecosistema empresarial requiere avanzar en condiciones habilitantes: ampliar su acceso a financiamiento y capital de riesgo, reducir la segregación ocupacional y promover la corresponsabilidad de los cuidados”, afirmó, agregando que cuando más mujeres se integran en la economía, no solo se amplían sus oportunidades, sino que también se dinamiza el mercado y se fortalece la innovación, especialmente en sectores estratégicos y competitivos.
Desde el sector público, Natalia Díaz, encargada de la Unidad de Fomento y Políticas Públicas de la Subsecretaría de Economía y Empresa de Menor Tamaño, destacó el valor de este tipo de iniciativas para el desarrollo del país: “Una de las ideas que me queda luego de este lanzamiento es la necesidad de seguir impulsando este tipo de política en términos del avance que significa para la igualdad de género en nuestro país, pero también por el aporte que puede significar para el desarrollo económico y el crecimiento de Chile”.
Representando a la sociedad civil, Solsiré Giaverini, directora ejecutiva de la Corporación Construyendo Mis Sueños, advirtió que las organizaciones sociales también enfrentan desafíos para sostener programas en los territorios: “Las fundaciones y organizaciones sin fines de lucro tenemos hoy un tremendo desafío en la sostenibilidad de nuestras iniciativas y en el acceso a financiamiento para ejecutarlas en los territorios. Si no fortalecemos a estas organizaciones, también ponemos en juego el apoyo social y económico a muchas mujeres”, explicó.
Hacia políticas más integrales para el emprendimiento femenino
La investigación concluye que el fortalecimiento del emprendimiento femenino en sectores masculinizados requiere políticas públicas que integren financiamiento, acompañamiento técnico y transformaciones culturales más profundas.
En ese sentido, programas como Capital Pioneras representan un avance relevante para abrir nuevas oportunidades económicas para las mujeres. Sin embargo, el desafío hacia adelante será consolidar un ecosistema que no solo promueva su ingreso a nuevos sectores productivos, sino que también garantice condiciones equitativas para que esos emprendimientos puedan crecer, consolidarse y generar impacto en el desarrollo económico del país.