En una reciente masterclass de Unegocios FEN de la Universidad de Chile, expertos advirtieron que errores en la gestión de productividad y excelencia operacional impactan directamente en la competitividad empresarial y en el desempeño económico del país.
Las ineficiencias en la gestión productiva no sólo afectan a las empresas, sino que tienen un impacto directo en la economía. De acuerdo con los especialistas, éstas podrían representar entre un 5% y un 8% del Producto Interno Bruto, reflejando un problema estructural que trasciende industrias y se instala como un desafío sistémico.
Este fue uno de los principales puntos abordados en la masterclass “Excelencia Operacional: evolución, estado del arte e impacto en la productividad organizacional”, organizada por el Diplomado en Gestión de la Excelencia Operacional de Unegocios FEN UCHILE.
En la instancia participaron José Miguel Santana, director académico del programa, y Víctor Hernández, docente del mismo, quienes analizaron cómo la productividad –más allá de un indicador- se ha transformado en un factor crítico para la competitividad y la sostenibilidad organizacional.
Durante la instancia, los especialistas advirtieron que uno de los principales errores en las organizaciones es la interpretación del concepto “hacer más con menos”. “Muchas veces se traduce en reducción de recursos o presión sobre los equipos, cuando en realidad debería enfocarse en generar mayor valor con procesos eficientes y bien diseñados”, explicó José Miguel Santana.
En ese contexto, plantearon que la productividad no es un resultado aislado, sino la consecuencia de cómo operan los procesos y cómo se gestionan los recursos. “La productividad es una ecuación: resultados sobre recursos. Si no se interviene correctamente en esa relación, los efectos se reflejan en calidad, tiempos, costos y seguridad”, señaló Santana.
A esta mirada se sumó Víctor Hernández, quien enfatizó la pérdida de foco que enfrentan muchas organizaciones en la práctica. “Se empezó a producir más, pero sin considerar la calidad de lo que se estaba haciendo. Se bajaron estándares, se priorizó el costo por sobre el valor y eso, finalmente, afecta la competitividad”, advirtió.
Asimismo, los expositores coincidieron en que la excelencia operacional no puede entenderse únicamente como la implementación de herramientas o metodologías, sino como un modelo de gestión que articula procesos, personas y cultura organizacional. En esa línea, advirtieron que muchas organizaciones logran mejoras de corto plazo, pero no logran sostenerlas en el tiempo debido a la falta de una transformación cultural.
El análisis también relevó que, en el contexto actual, donde la presión por resultados es cada vez mayor, persiste una tensión entre decisiones de corto plazo y la necesidad de construir capacidades sostenibles. “Si sólo estamos enfocados en el corto plazo, terminamos apagando incendios y los resultados no se sostienen en el tiempo”, advirtió Santana.
En este escenario, los expertos coincidieron en que el principal desafío no está en la falta de herramientas, sino en la capacidad de las organizaciones para repensar su forma de gestionar. Esto implica desarrollar pensamiento crítico, intervenir los procesos de manera estructurada y, especialmente, movilizar a las personas hacia nuevas prácticas.
Así, más que una tendencia, la excelencia operacional se posiciona como una necesidad urgente para enfrentar los desafíos productivos actuales, en un entorno donde la eficiencia ya no es opcional, sino un factor determinante para la sostenibilidad económica y organizacional.
Para acceder al registro completo les invitamos a revisar el siguiente link: https://www.youtube.com/watch?v=W7EsDC5dXIs