Un estudio de ManpowerGroup reveló que el 62% de las empresas en Chile enfrenta dificultades para encontrar talento calificado, evidenciando una creciente brecha entre las habilidades disponibles y las que hoy demanda el mercado laboral.
La rápida transformación tecnológica del trabajo está generando un desajuste cada vez más visible entre las competencias de los profesionales y las necesidades de las organizaciones. Así lo evidencia el estudio global “Escasez de Talento 2026” de ManpowerGroup, que señala que 6 de cada 10 empresas en Chile tienen dificultades para cubrir sus vacantes.
Para María Jesús Brown, directora académica del Diplomado en Aprendizaje y Talento para la Transformación Organizacional, especialista en desarrollo organizacional, este fenómeno responde principalmente a la velocidad del cambio tecnológico y a la forma en que las organizaciones están adaptándose a este nuevo escenario.
“Hoy estamos viviendo una transformación profunda impulsada por la digitalización, la inteligencia artificial y la automatización, que está redefiniendo las tareas laborales y las habilidades que requieren las organizaciones”, explica.
Según la experta, uno de los principales desafíos es que muchas empresas y profesionales aún operan bajo un modelo tradicional de desarrollo profesional.
“Durante décadas pensamos en el trabajo como un proceso lineal de aprender, trabajar y jubilarse. Hoy ese paradigma quedó obsoleto y fue reemplazado por un ciclo continuo de aprender, aplicar, desaprender y volver a aprender”, señala.
Nuevas habilidades para un nuevo mercado laboral
La adopción de tecnologías como inteligencia artificial, analítica de datos y automatización también está transformando el tipo de habilidades que hoy demandan las organizaciones.
En este contexto, el trabajo ya no se entiende como una competencia entre personas y tecnología, sino como una colaboración entre ambas.
“El futuro del trabajo no es la persona versus la máquina, sino la persona trabajando con la máquina. Mientras la inteligencia artificial automatiza tareas rutinarias, las personas asumen funciones de mayor valor como interpretar información, tomar decisiones y resolver problemas complejos”, explica Brown.
En este escenario, las tradicionales “habilidades blandas” han adquirido un nuevo estatus en el mercado laboral. Hoy muchas organizaciones las definen como Power Skills, ya que potencian el valor de la tecnología y permiten a los equipos adaptarse a entornos de cambio constante.
“Las tareas asociadas a empatía, creatividad, liderazgo o pensamiento crítico tienen apenas un 13% de potencial de ser automatizadas. La inteligencia artificial puede generar recomendaciones, pero se requiere del criterio humano para interpretarlas y tomar decisiones estratégicas”, explica la especialista.
Capacitar al talento interno
Frente a la dificultad para encontrar profesionales con las competencias necesarias, cada vez más empresas están optando por desarrollar habilidades dentro de sus propias organizaciones.
“El estudio de Manpower demuestra que adquirir talento en el mercado externo ya no es una estrategia suficiente. Las organizaciones que logran adaptarse están avanzando hacia modelos de gestión del talento basados en habilidades”, afirma la académica.
En este contexto, las estrategias de upskilling y reskilling -es decir, la actualización y reconversión de habilidades dentro de la empresa- se han convertido en una herramienta clave para enfrentar esta brecha.
“Los colaboradores ya conocen el negocio, los procesos y la cultura organizacional, por lo que fortalecer sus habilidades suele ser más efectivo que intentar reemplazar ese conocimiento con talento externo”, señala.
Para la especialista, uno de los principales cambios que deberán asumir tanto las organizaciones como los profesionales es entender el aprendizaje como un proceso permanente.
“La empleabilidad ya no depende tanto de lo que una persona sabe hoy, sino de su capacidad de aprender rápidamente lo que necesitará mañana”, concluye