La disminución de las tensiones entre Estados Unidos e Irán, tras más de tres meses de conflicto en Medio Oriente, fue recibida con optimismo por los mercados internacionales. La caída en el precio del petróleo, el alza de las bolsas internacionales y la reducción del temor a una interrupción en las rutas energéticas muestran cómo un eventual escenario de mayor estabilidad puede tener efectos positivos en la economía global.
Sin embargo, para Gustavo Amtmann, Director Académico del Programa de Especialización en Comercio Exterior de Unegocios FEN Universidad de Chile, es prematuro hablar de una recuperación definitiva. Aunque un entendimiento entre las partes representa una señal favorable, el escenario continúa siendo frágil y dependerá de la capacidad de los actores involucrados para sostener los acuerdos y avanzar hacia una solución de largo plazo.
Uno de los principales impactos de una reducción del conflicto estaría en los mercados energéticos. El Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo, concentra el tránsito de una parte relevante del petróleo global. La disminución del riesgo de bloqueos permite estabilizar los precios del crudo, reducir los costos de transporte y disminuir las presiones inflacionarias a nivel internacional.
“Una mayor estabilidad en Medio Oriente es una buena noticia para los mercados internacionales y para el desarrollo del comercio mundial. No obstante, esta es una ventana que recién comienza a abrirse y debemos esperar para evaluar cuáles serán los efectos reales tanto en los países directamente involucrados como en la economía global”, señala Amtmann.
Para Chile, los efectos se observarían principalmente en los costos de los combustibles y del transporte. Una menor presión sobre los precios de la energía podría contribuir a moderar la inflación importada y entregar mayores márgenes de acción a las políticas económicas internas.
Desde la perspectiva del comercio exterior, un escenario de mayor estabilidad global también puede favorecer un entorno más predecible para las exportaciones chilenas, especialmente por la reducción de costos logísticos y una menor volatilidad en los mercados internacionales. Sin embargo, el desempeño de productos estratégicos como el cobre, los alimentos o las exportaciones industriales continuará dependiendo de factores adicionales como la demanda mundial, las condiciones económicas de los principales socios comerciales y la evolución de los mercados internacionales.
Asimismo, Amtmann advierte que los acuerdos diplomáticos no eliminan de inmediato las tensiones geopolíticas existentes. El éxito de cualquier entendimiento dependerá de factores como el avance de las negociaciones sobre el programa nuclear iraní y la posición que adopten otros actores relevantes de la región.
En este sentido, más que el fin de la incertidumbre, el actual escenario representa una oportunidad para que los mercados recuperen cierta estabilidad. Para países altamente integrados al comercio internacional como Chile, la evolución de estos acontecimientos seguirá siendo un elemento clave para evaluar los costos logísticos, la inflación y las perspectivas económicas de los próximos meses.